Pienso en la duda que pueden albergar ahora tantos españoles. La angustia en su corazón por la amenaza del desmoronamiento de su estado de bienestar. En la incertidumbre que tenemos todos no ya sobre el futuro, si no sobre el mes siguiente. En cómo hay que esforzarse tanto por mantener la calma y el buen tino ante una avalancha diaria de malas noticias. En la necesidad de la construcción de una parcelita interior, muy protegida, a la que hay que acudir a menudo, muy a menudo, para poder impedir que el oxígeno se nos contamine del todo.
Siempre me quejé de que me hubiera tocado vivir un momento histórico tan anodino, tan distante de guerras civiles, de razones para formar colectivos y vivir un ideal con toda el alma. Me sentía parte de un tiempo muerto donde sólo nos podíamos mover hacia adentro, hacia la suerte de cada uno.
Estudiar, trabajar y seguir aquel camino ascendente que tan bien se nos dibujó en la cabeza. Y me viene a la cabeza Joey, el adolescente hijo de Patty y Walter Berglund, de la novela “Libertad” del norteamericano Jonathan Frenzen. Ese niño yanqui que creció seguro de que sería rico y que se sintió profundamente enfadado cuando vino el 11 S y se le cayeron sus sueños. Para él no fue un ataque a su nación, a sus compatriotas, fue un ataque personal.
Así debe ser el sentir ahora de muchos jóvenes griegos, españoles, portugueses. Esta puta crisis les jodió su vida plácida, su hipoteca y sus vacaciones de verano. Nadie les dijo que esa Unión Europea que se anunció con bombos y platillos iba a tambalearse de esta manera. Todo parecía caminar a un ritmo imparable y de pronto, zas!
No puedo sentir lo que ellos, aunque esta crisis me afecte. No puedo porque vengo de otro lugar donde desde que nací escuché esa palabra y supe que las cosas podían cambiar de un momento a otro y lo único que se podía hacer era adaptarse.
Pero sí sé que también mi mundo se tambalea, pero de una forma que me resulta, por ilógico que parezca, estimulante. De algún modo todo esto logra darme la sensación de que estoy viviendo un momento histórico lo suficientemente fuerte como para remover simientes. Está claro que no pueden descartarse otras formas de guerra, porque la desesperación seguirá trayendo algo más que 15 M y pacífica indignación.
Y de pronto siento que hay algo que nos preocupa a todos y que esa preocupación a muchos nos está llevando a replantearnos profundamente muchas cosas. Que puede que dejemos de ser pequeñas islas conformadas por la familia directa, los amigos, el gimnasio, la vida social, y nos encontremos como una masa de tierra continental que necesita girar en un nuevo sentido.
Tanta frivolidad, me digo, tanta inercia, no podían ser eternas.
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Me gusta tu reflexión, Pachy… me gusta mucho. Me has hecho pensar, y ese es el mejor elogio que puedo hacerte.
Gracias cariño mío. Un abrazo grande.
Está genialmente escrito…Vaya reflexión!!!!!!! Un abrazo Paty!
Pachy, diestra con las palabras, precisa en el pensamiento. Parece que las desmonta una a una del anaquel y las organiza de una forma perfecta.
Yo nunca me quejé de que me hubiera tocado vivir un momento histórico tan anodino, tan distante de guerras civiles, de razones para formar colectivos y vivir un ideal con toda el alma. Quizá porque siempre desconfié de la palabra “colectivo”. O quizá porque personas muy queridas habían sobrevivido, a veces en exilios muy duros, guerras civiles, si me permites el oxímoron. Guerras civiles entre guerras mundiales. Ellos se esforzaron en enseñarme a leer (en varios idiomas, manda la tradición familiar). ¿Es un oxímoron la Unión Europea? Europa: la etimología es discutible: bello rostro o rostro de fuego. Ellos se esforzaron en enseñarme a preferir la belleza.
BRAVOOOOOOOOOO, SUPERB…. palabras altisonantes que se pueden resultar pobres para exaltar a alguien que lo dice todo con el corazon. Cuando ya tiene el entrenamiento suficiente para comunicar lo que siente y decirlo con tanto acierto y tanta claridad. Vivimos momentos muy dificiles. Tanto que no sabemos nada como sera mañana y eso se llama Incertidumbre. Pachy lo retrata de forma admirable. Como de costumbre nos deleita con su juego de palabras que bien ensartadas resultan un encaje de gran calidad. Bruno di Pola. Alicante.
Genial, Pachy! Un beso.
Muy bueno, Pata, la incertidumbre es acción.
Excelente!
Patrica.
Un artículo interesante, apropiado al momento que vivimos.
¿Qué nos hizo creer que todo es eterno?
Tu reflexión nos invita a reflexionar sobre la incertidumbre de la vida, que la busqueda de seguridad está más o menos adentro, que la construcción y los cambios los podemos hacer desde adentro para fuera. Que el no saber ni siquiera de nosotros nos lleva a esa insoportale levedad del ser, parafraseando a Kundera.
Bravo!
Mercedes Pappaterra
Pachymora! Tu reflexión me ha llegado…y tocado!